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  1. Reseña original de FOX: 'Fifty Shades of Grey' review: Mediocre plot, bland characters, twisted subject matter make for bad movie

    NUEVA YORK -   La diferencia entre el enigmático rompecorazones de "Cincuenta Shades of Grey" Christian Grey y Ariel Castro, el hombre de Cleveland que encerró y abusó sexualmente de tres mujeres en su casa, es un traje gris fino y unos cuantos millones de dólares.


    Para los no iniciados, "Fifty Shades of Grey" sigue Anastasia Steele, una tímida estudiante universitaria que se enamora del apuesto CEO Christian Grey cuando se encarga de hacerle una entrevista para el periódico escolar. Aprovechándose de la inocencia de Anastasia, Christian le invita a entrar en su secreto mundo cerrado, bañándola con regalos lujosos, paseos en su helicóptero privado y la vida en su penthouse de Seattle - todo a cambio de la oportunidad de "poseerla" y "dominarla" psicológica y sexualmente. Inexplicablemente ella acepta.

    Una verdadera pareja del Siglo XXI - wink, wink.

    La única razón por la que Christian Grey se ha convertido en el reciente icono en la ficción popular - aunque uno de pacotilla - es porque él es asquerosamente rico. Ser un rico playboy ha eclipsado el que sea un manipulador depredador sexual e inexplicablemente ha hecho que una aparentemente tranquila y sexualmente reprimida audiencia se desmaye. ¿Cómo si no podría ser "Cincuenta Sombras" tan exitoso como es? Si Christian Grey fuera un calvo, regordete vestido en una tienda de conveniencia y empleado asalariado tendríamos una historia muy diferente en nuestras manos, uno más parecida a la de Castro en Cleveland. Y ese Christian Grey sería correctamente descrito por los medios como una vil y malvada criatura.

    Aunque Anastasia se somete a las depredadoras acciones de Christian, estas no son exactamente lo que ella quiere. Ella quiere una relación "normal" - una donde ella pueda ir a cenar, ver una película y luego tener un cariñoso abrazo post-coital. Christian se niega a darle eso, renunciando ella a todo lo que quiere en una relación. Además, él es dominante de la manera más espantosa; Anastasia puede tener la libertad de salir de la cámara sexual de Christian y volver a sui casa en cualquier momento, pero está lejos de ser una mujer libre.

    Una escena la tiene huyendo a Georgia para una visita a su madre. Enojado al ver que lo abandona en medio de una "situación", Christian vuela desde Seattle a Georgia para reclamar su "propiedad". Eso es algo aterrador, pero Anastasia es lo suficientemente patética a aceptar su cautiverio psicológico en el nombre del romance y del "placer".


    También hay similitudes entre la relación de Anastasia y Christian y la horrible relación de Michael Fassbender y Lupita Nyong'o en '12 años de exclavitud'. Edwin Epps niega la libertad de Patsey, él la desea y la azota para su propio placer -y en su mente retorcida - espera que ella devuelva sus sentimientos. Christian hace lo mismo con Anastasia, sin embargo en "50 Sombras" eso se considera romántico.

    ¿Qué tan sexualmente explícito es "Cincuenta sombras de Grey?" Es suave. Seguro que hay un montón de desnudos, pero material más lascivos se ven todos los días en el cable. No queda ni cerca a las producciones de tarde-noche de Cinemax. Usted encontrará imágenes más inquietantes en "Saw" o "Juego de Tronos".

    Una trama mediocre, personajes insulsos y el tono tibio no le hacen ningún favor. El director Sam Taylor-Johnson trata la película tan gravemente como a un cadáver, lo que es realmente una gran decepción. El guión de Kelly Marcel, basado en la novela de E.L. James, está vacío de cualquier mensaje o significado. Esos fallos solo hacen de "Cincuenta Sombras" una película sin sentido y  aburrida.

    Lo que le falta a esta película es el dominio de su basura. Necesita urgentemente una inyección de un poco de la sátira cursi y sardónica que Paul Verhoeven muestra en "Showgirls", "Basic Instinc" o "Robocop". Necesita un poco de comentarios sobre personas abusivas y dominantes, sobre personas sumisas, sobre la obsesión de nuestra sociedad hacie el sexo y lo tabú en el debate. Pero no hace nada de eso.

    Dakota Johnson equilibra la inocencia de Anastasia con un ligero toque de seducción. Mientras Anastasia es una abominación a los personajes femeninos en la literatura y el cine, Johnson siempre es agradable de ver. La estrella irlandesa Jamie Dornan es demasiado rebuscado como Christian Grey. Dornan es fantástico en la serie "The Fall", protagonizada por Gillian Anderson, pero aquí es un traje vacío. La directora Johnson le debería haber permitido mantener su acento irlandés, lo que hubiese logrado que Dornan luciera más natural.

    "Cincuenta Sombras" es un acierto en la parte técnica. La fotografía de Seamus McGarvey es nítida y se aprecia especialmente durante las escenas nocturnas exteriores y en el lujoso departamento de Christian. La banda sonora de Danny Elfman hierve bajo la superficie, jugando un papel secundario a una gran cantidad de canciones pop innecesarias. Pero lo más destacado es "Crazy In Love" de Beyoncé, que hace una entrada espectacular con el primer acercamiento de Anastasia al bondage.

    Al final, "Cincuenta sombras" dice absolutamente nada. El resultado es un aburrido camino a un calabozo sexual que se toma demasiado tiempo en llegar. La película es también denigrante en el enciero psicológico confuso de una relación. La delgada línea entre el abuso y el placer en "Cincuenta Sombras" es tan fina que es casi inexistente. Esta es una película para el Día de San Valentín que sin duda será un éxito en la taquilla, pero no harás ningún favor a ti o a nadie más al verla.




  2. 50 sombras de Grey: del BDSM al maltrato

    lunes, 9 de febrero de 2015

    Artículo original de "Parece Amor pero no lo es".

    Una trilogía de best-sellers que promete remover la sexualidad femenina. Que, al parecer, ha despertado en las mujeres más mayores, en esas que se criaron bajo el régimen franquista, su derecho a la fantasía sexual. Y una piensa que eso es fantástico y que es liberador, y entonces se lee los libros.

    Una amiga decía: "ni siquiera es BDSM", y es cierto. No lo es. Es, básicamente, maltrato. El BDSM es el lazo, el camuflaje, la máscara. Es lo que hace legítimo el impulso de control de Christian Grey sobre Anastasia.

    La historia tiene todos los componentes del amor clásico de cuento de hadas, de película romántica de adolescentes: mujer joven inconsciente de hasta qué punto es atractiva se enamora perdidamente de un hombre poderoso que parece estar fuera de su alcance pero renuncia a todo lo que es y, mágicamente, obtiene su amor.

    Todo muy sano. Muy romántico. De hecho, no lo olvidemos, la película se estrenará en San Valentín.

    Ana Steele pasa los tres tomos revolviéndose contra ese control: se empeña en mantener su piso, mantener su dieta, mantener su trabajo, rechazar determinadas prácticas. Una rebelde. Y eso es precisamente lo que enciende el ansia del personaje masculino: Ana siempre es divertida porque siempre tiene que volver a seducirla, volver a domesticarla. Por supuesto, la trama se ocupa de ir demostrando, punto a punto, acción a acción, que Ana se equivoca. Esa mujer-niña que es la protagonista tiene que enfrentarse al acoso sexual porque ha cometido la imprudencia de seguir trabajando cuando no lo necesita, cuando su pareja puede mantenerla. Se niega a determinadas prácticas porque no sabe que se va a ir acostumbrando al dolor y la humillación hasta que le parezcan agradables, pobre, ella tan poco conectada con su cuerpo. Se empeña en vivir a su manera porque no sabe lo bien que le va a ir todo cuando obedezca: lo guapa que estará, lo cuidada que estará, lo feliz que será a costa de todo lo que la querrá y protegerá Christian Grey.

    Esto es maltrato. Si no puedes trabajar, si no puedes ver a tus amigos, si tu pareja decide qué te pones, qué comes, cuándo haces ejercicio, cuándo y cómo tenéis sexo, entonces es maltrato.

    Pero hay tres cosas que ocultan el maltrato que vertebra esta relación. La primera, el BDSM, que es la más evidente. Toda una subcultura desde el punto de vista de las personas que no lo practican y que la imaginan de una forma aberrante. Ese cuarto del placer de Grey que en nuestra mitología popular es una puerta al infierno. Es esa clásica posición de que en el momento en que una mujer (particularmente una mujer) acepta según qué tipo de prácticas sexuales, lo que venga detrás es consecuencia de la depravación. Es el mismo tipo de lógicas que subyacen bajo la culpabilización de la víctima de una violación: si andas sola, si vives sola, si caminas por la calle de noche, te expones. Si te dejas atar en un acto sexual, entonces es normal que tu pareja no te deje salir.

    La segunda, el cuento de hadas. Christian Grey no es un hombre cualquiera. Es un millonario de 27 años. Es guapo, es rico, es culto (las referencias a la música clásica, por ejemplo). Anastasia Steele es una chica torpe, que se siente poco agraciada, que viste mal, que tartamudea en público. Grey se convierte al mismo tiempo en el príncipe y en el hada madrina: la transforma en alguien mejor, en alguien digno de ese amor, de esa riqueza, de las citas en helicóptero y los yates como regalo de cumpleaños. Mejora, económicamente, el estilo de vida de Ana, colocándola en el estatus de mujer objeto de otras tantas princesas de cuento cuya historia se acaba tan pronto llega el beso del príncipe.

    Y la última, y probablemente la más importante, es la empatía con Grey. La compasión que despierta la historia personal de Christian Grey como niño. Los abusos recibidos que justifican los abusos ejercidos sobre otras personas. Esa naturaleza monstruosa e incontrolable. Como en la Bella y la Bestia, Grey no puede evitar herir a Anastasia; pero, a cambio, puede compensarla haciéndole regalos: una biblioteca, un incunable; el paralelismo es tan directo que no da mucho juego a la interpretación. En cambio, Bella y Anastasia no agreden, huyen: lo que, a su vez, despierta la ira de sus respectivas bestias. La forma de enfrentarse a la agresión y los abusos es, en el caso de la mujer, la conversión. El sacrificio, la tolerancia, para, poco a poco, ir educando al maltratador, redimirlo. El amor se convierte así en un proyecto permanente, en el arma blanda de la mujer enamorada: te querré y te curarás.

    Y este posicionamiento es precisamente el que justifica todo tipo de relaciones tóxicas, ya lleguen al maltrato o no. El creer que el amor de una es omnipotente y sanador. Un tema que sin duda da mucho más juego que un simple cierre de post...

  3. Son muchas las razones por las cuales no podemos considerar como buena literatura a la bastante popular saga '50 Sombras' de E.L. James. Son tantas que finalmente, con un grupo de personas que compartimos estas ideas decidimos crear este blog.

    De estas razones, nos centraremos en 5 por el momento (las que iremos profundizando en otras entradas más adelante).


    • Redacción: Si me disculpan la expresión, lo primero que puedo decir de esta saga es que la autora la escribió con el culo. Porque es la única explicación para la mierda de redacción mostrada. El libro está redactado peor que si hubiese sido escrito por escolar de 15 años (de hecho, he leído escritos de niñas de 15 años que son lejos superiores a estas "novelas"), con un nivel de redundancia (es capaz de repetirte una única idea en 3, 4 o 5 párrafos de una misma página, diálogos incluidos) que raya en lo absurdo, y una escasez de vocabulario monumental (esta mujer definitivamente necesita un diccionario de sinónimos y antónimos). Y este no es un problema de la traducción, porque el libro peca del mismo problema en su versión original en inglés.

    • Fanfic: es lejos el PEOR fanfiction que he leído en mi vida. Para quien no sepa un Fanfiction es, literalmente, una "ficción hecha por fans". Historias creados por los fanáticos de libros, comics, películas, series de TV, etc. Hay muchas páginas en donde pueden encontrar estos fics, siendo las más populares Fanfiction,net y Archive of Our Own. En otra oportunidad abordaremos el tema de 50 Sombras como fanfic, pero por ahora simplemente diremos: hay fanfics escritos por escolares mejores en trama y redacción.

    • Diosa Interior: Si son fans de Naruto (o al menos han visto o leído un poco de este manga/animé), entenderán perfectamente cuando les diga que la "Diosa Interior" no es más que una pésima (y odiosa) copia de la Inner Sakura.


    • BDSM: Hay un punto muy importante en el BDSM que el libro trata de vendernos, pero que en toda actitud del protagonista termina negando: consentimiento. Una relación amo/sumisa se basa en la confianza y en el consentimiento, algo que Christian Grey se pasa por... donde quiere cuando quiere. Por no hablar de que en todos los libros lo que destaca es lo importante de que Anastasia cumpla con las expectativas de él, lo complazca a él, se preocupe de él... pero él nunca muestra verdadera preocupación por ella (o verdadero interés por hacer que ella disfrute tanto o más que él dentro de la relación o los escasos momentos que nos quieren vender como BDSM, pero que no son). También ahondaremos en este punto más adelante, pero si buscan de seguro encontrarán a más de un par de personas inmersos en el mundo BDSM que odian este libro por dar una imagen totalmente errada de este tema.

    • Abuso: el tema principal que nos llevó a crear este espacio y que iremos viendo poco a poco. Lo que E.L. James trata de vendernos como BDSM no es BDSM, es simple y llano ABUSO, glorificado como una relación romántica y perfecta. Grey es un acosador, controlador, obsesivo con rasgos psicopáticos que realmente se aprovecha de la inexperiencia sexual (y en relaciones románticas) de Anastasia para moldearla a su gusto. Cualquiera que sepa un poco del tema del abuso y relaciones abusivas puede darse cuenta de eso. Muchas personas trabajan con víctimas del abuso se han horrorizado al leer los libros y ver cómo, gracias a ellos, se está normalizando el abuso y las relaciones abusivas dentro del género femenino. Toda víctima de abuso que he visto o contactado, que ha leído el libro ha terminado casi arrojándolos al fuego, odiándolos por llevarles a revivir el horror de lo que vivieron en relaciones de las que, afortunadamente, lograron salir vivas y relativamente bien. No señores, "50 Sombras" no tiene nada de romance en sus páginas. Lo que estos libros muestran es un vívido ejemplo de cómo las personas abusivas logran el control total en la vida de sus parejas.

    Seguiremos ahondando en estos temas más adelante. Traduciremos también artículos y comentarios muy interesantes que hemos encontrado en varios sitios en internet. Así que, bienvenidos, y gracias por leer.