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  1. Artículo original de mi amiga Seiren, que pueden ver en su blog (y gracias por la reseña, después de sufrir 50 Sombras no aguantaría leer un libro igual o peor)


    He leído el primer libro de la Saga/Trilogía/No sé ni me interesa: After. Y publico esta entrada porque he quedado traumatizada. No sé qué tanta atención mediática ha tenido esta “novela”, sólo espero que no haya alcanzado los extremos de Cincuenta Sombras de Grey. Que AFTER es igual, incluso peor. 

    Wattpad molestaba tanto con el anuncio de la novela (la editada y vendida) que terminé cayendo y comencé a leerla. (Esto va para largo) 

    No tengo ni la menor idea de cómo alguien puede encontrar esto romántico. 

    He quedado tremendamente horrorizada, y me horrorizo más al leer comentarios tachando esto de romántico. Esto es abuso, violencia, manipulación, mentira. Es todo menos amor. 

    Y cuando al inicio decía que puede ser incluso peor que 50S, lo digo porque 50S se presenta como una fantasía un tanto alejada de la realidad de las lectoras. Nunca nadie va a conocer a un tipo así de rico y psicótico, porque los ricos sólo se llevan con ricos o pagan prostitutas finas, y los psicóticos están hospitalizados o presos. Con todo y las estupideces cometidas por las lectoras, y los casos en que lamentablemente si encontraron a un Christian Grey (ya saben, las noticias donde la mujer murió por imitar prácticas del libro), no es una realidad tan próxima a la de las lectoras (o al menos así me quiero engañar, porque no puedo creer que se acepte tanta estupidez, sin más). Las que tuvieron sentido común supieron desde el inicio que sólo era una fantasía estúpida y abusiva, pero no les planteó más influencia que esa, no como a otras más idiotas (perdón por el lenguaje, pero esto me enoja). Ahora bien, en AFTER, los dos protagonistas son universitarios comunes y corrientes, como tú, como yo, lo que crea una sensación de cercanía. Una sensación de “posibilidad” puede decirse. 

    Y viendo las noticias, y viendo la vida de amigas y amigos, incluso de familiares, no pueden venir a plantarme cara y decirme “sólo es ficción”. En primer lugar, es un argumento estúpido. Las ideas nunca son ficción, son reales. Son reales y se implantan en tu inconsciente y a ciegas comienzan a buscarse porque hay algo dentro, algo que no distingues que te es aparentemente ajeno, que te mueve. Porque eso es lo que es el inconsciente. No tienes poder sobre él. 

    Con esto tampoco se quiere decir que todo lo que se escribe tiene que ser ideal y sano. No. Para nada. No intenten tomarlo por ahí, conmigo no les funcionará. Suceden cosas muy feas en el mundo. Ahora bien, hay que replantearlo: digamos que nos presentan esta misma historia con un tono más noticioso (que ya abundan noticias de esto): chica se suicida (no es el caso de la novela, pero es un ejemplo) porque el novio apostó su virginidad con los amigos. Se imaginan a la reportera, la cintita informativa abajo, y la cara de consternación de esa mujer mientras le dice a otras mujeres que hay que tener cuidado, y se precavidas. En las noticias hay cierto distanciamiento, y cierta objetivismo (depende del noticiero, claro). En estas novelas rosas cutres, no lo hay. De hecho, se busca lo contrario, se busca que las jóvenes y los jóvenes se sientan identificados con personajes, situaciones y sentimientos. Estas novelas buscan que la lectora o el lector diga: sí, es algo que me puede pasar. 

    Y efectivamente, es algo que pasa día a día, pero no de la manera rosa, romantizada e idealizada que presentan estas novelas. Esto es un absurdo inmenso que no sé cómo ha tenido cabida en tantas cabezas. Es algo que tiene que desaparecer. Porque mi problema no es el contenido, es cómo lo presentan. Esta idealización tiene que desaparecer porque es dañina. Porque las relaciones que tienen los jóvenes hoy en día ya son lo suficientemente tóxicas como venir a cagarse más en ellos. Porque no se les educa. Porque se les ve con un libro y ya con eso creen que se está formando. Si existe la creencia que un buen libro nos educa, ¿por qué resulta tan inconcebible que un mal libro nos afecte de una manera negativa? 

    Pero, hablando un poco de la historia. Recuerden que sólo leí el primer libro (no pienso leer los demás) así que mis impresiones sólo están basadas en esto. 

    Tessa es esta chica normal, con buenas notas, que se desvive por complacer a su madre. Tiene un novio, Noah, buena gente. Tessa llega a la residencia universitaria, donde conoce a Steph y compañía, dentro de esa compañía se encuentra Hardín, quien desde el inicio es grosero con Tessa. ¡Ah! Pero es “guapo” para chuparse los dedos y todas esas babosadas ridículas e inverosímiles. 

    Comienzan a frecuentarse porque en una fiesta, durante un verdad y reto, Tessa confiesa ser virgen. En este momento nadie se lo plantea, pero al final del primer libro Tessa se entera que Hardín sólo se le ha acercado por una apuesta. Apostó dinero con sus amigos para ver quién le quitaba la virginidad. Hermoso, ¿verdad? Ruedan lágrimas de cocodrilo por mis mejillas. Es que, a pesar de la humillación, mientras trataba de llevársela a la cama, ¡ha terminado enamorado de ella! Dios mío, ¡qué cosa más hermosa! A esto aspiro yo en la vida, a que me declaren su amor humillándome, manipulando mi vida sexual y todo eso. *Más lágrimas de cocodrilo*. 

    Claro, durante todo este proceso de “desvirgamiento” (en el buen léxico, claro) él no tuvo la decencia siquiera (digo, si iba a desflorar a la cipota para ganar dinero, por lo menos hacerlo con algo de clase, hay que ser badass con estilo, hombre) de ser amable con ella. No. El tipo es tan imbécil que por todo se enoja, y se muestra tan celoso y posesivo, que sólo le falta el taparrabo y el mazo y “¡hunga, hunga!” (sin ánimos de ofender a nuestros ancestros, que estos defendían su comida). Pero ella está enamorada de él. Y claro, lo comprendo, ¡es que es tan guapo! Y sus tatuajes, joder ¡dayum! Y su pasado oscuro y tormentoso (porque todo aquel que tenga un trauma de la infancia tiene permiso expreso para tratar a todo el mundo como una mierda, es normal y aceptable, es ley). Y la cereza del pastel: lee a Austen y a las Brontë. No, es el hombre perfecto. 

    ¡Dónde estás, mi hombre perfecto! 

    Se deja influenciar tanto por él, se crea tan pronto esta relación enfermiza de dependencia, que Tessa rompe con su novio, que es lo sensato, después de haberle puesto los cuernos tantas veces; y con su madre. Que es cierto que la mujer es una controladora igual, pero si vas a escapar de una controladora no vayas a caer a las manos de un controlador. ¡Entonces en qué estamos, niña! 

    Se mudan a los casi tres meses de haberse conocido. Es amor, les digo, ¡ni se les ocurra decirme lo contrario! Pero la dinámica es la misma: están acaramelados, pelean, ella tiene miedo de decir lo que piensa, él pide perdón y dice que intentará ser mejor, que por ella quiere ser mejor persona, pero viene y vuelve a ser grosero y ofensivo, y acepta que es grosero y ofensivo porque quiere lastimarla, pero es que a veces así es él, sólo quiere lastimar a la gente. Y blablablá. Le cuenta su trauma de la infancia (que sí es pesado, pero nada justifica el que trates a las personas como mierda) y ella, cautivada, conmovida, y viendo despertar un sentimiento de sobreprotección tan absurdo como inaudito, exclama: ¡ahora lo conozco mejor! Y el amor crece, y ahora ella sabe que tiene que tener más cuidado con él, porque él ha sufrido tanto, TANTO, que ya comprende por qué es tan agrío y mierdero (en el buen léxico) con todo el mundo. ¡El mundo al fin tiene sentido! 

    Pero entonces ocurre lo que tiene que ocurrir (y me salto tanto porque en realidad es una novela repetitiva y aburrida): Tessa se entera de la apuesta. Jesucristo, mi corazón se rompió en pedacitos. Casi entierro la cara en la almohada tratando de contener mis ¡POR QUÉ! Como si no hubiera sido claro desde el inicio la mierda de persona que es Hardín y lo ingenua y estúpida que había sido ella al creerle todito. 

    Es humillada. El único que medio medio la defiende es Tristán, novio de Steph, porque ni ella, a quien Tessa consideraba una amiga, le dijo nada del trato. Los demás chicos se están burlando. Hardín ha ganado y aparentemente se ha llevado un billetón. Claro que para comprobar el “desvirgamiento” tuvo que cumplir ciertos requerimientos protocolarios, claro, para demostrarlo. Lo lógico. Así que guardó el primer condón utilizado, para enseñárselo a los amigos, y de paso, anduvo paseando en su auto las sábanas manchadas de sangre sobre las que Tessa y él tuvieron sexo. El poder del dinero, qué les digo. Claro que él como típico héroe de novela rosa cutre, estaba enamorado de ella, y sintió culpa. Pero habla de esto como si la primera vez que tuvieron sexo hubiera pasado hace mucho, mucho tiempo. Y recuerden: tres meses. Son 700+ páginas de pura mierda desarrollada en un lapso de tres meses. Terrible. Dice él que no sabía que se iba a enamorar de ella, que lo perdonara, que podían arreglarlo. Y etc. Ella llora y llora y se siente una mierda, claro, porque como mierda ha sido tratada todas las 700+ páginas y más sorprende que hasta ahorita se dé cuenta de ello. Se marcha con Zed (otro de los que había apostado su virginidad) y le pide que le cuente todo. Y así termina esta barrabasada inaudita destroza neuronas. Fin. 

    No se ofendan. Es mi impresión y nada más. Puede ser que sí me dice alguien por ahí que la ha gustado y la ha encontrado romántica, yo pierda un poquito la cabeza y cualquier buena idea o sentimiento que pudiera haber tenido o tener sobre esa persona. A estas alturas, ni me molesta ser ofensiva porque todo esto se está volviendo cada vez más ridículo. Y me enoja. Me enoja. ¿Qué quieren que les diga? Esto no es normal. No es simplemente “ficción”. Es la comercialización indiscriminada de una idea aberrante que implanta ciertos ideales en la mente de las personas aunque estos ni lo noten o se empeñen en negarlo. Si se empeñan tanto en negarlo, por algo será. Sólo digo. 

    Es todo. 

    Sean felices. 

    Lean con cuidado. 

    Saludos. 

    PD: Omití el decir que todo esto comenzó siendo un fanfic de 1D porque ni los fanfics son tan malos ni las fanfickers tan huecas y no hay que darle mala fama al género. 
     PD: Pueden ser ofensivos en los comentarios si les he tocado algún nervio, sólo recuerden que de igual manera he de responder.

  2. Cardiff Women's Aid es un centro de ayuda para víctimas de violencia doméstica ubicado en Cardiff, Reino Unido. Con el estreno de '50 Sombras' en los cines del mundo, han hecho eco de las campañas internacionales de '50 Shades is Abuse' (50 Sombras es Abuso) con estos impactantes afiches que usan citas reales de los libros.







  3. 50 sombras de Grey: del BDSM al maltrato

    lunes, 9 de febrero de 2015

    Artículo original de "Parece Amor pero no lo es".

    Una trilogía de best-sellers que promete remover la sexualidad femenina. Que, al parecer, ha despertado en las mujeres más mayores, en esas que se criaron bajo el régimen franquista, su derecho a la fantasía sexual. Y una piensa que eso es fantástico y que es liberador, y entonces se lee los libros.

    Una amiga decía: "ni siquiera es BDSM", y es cierto. No lo es. Es, básicamente, maltrato. El BDSM es el lazo, el camuflaje, la máscara. Es lo que hace legítimo el impulso de control de Christian Grey sobre Anastasia.

    La historia tiene todos los componentes del amor clásico de cuento de hadas, de película romántica de adolescentes: mujer joven inconsciente de hasta qué punto es atractiva se enamora perdidamente de un hombre poderoso que parece estar fuera de su alcance pero renuncia a todo lo que es y, mágicamente, obtiene su amor.

    Todo muy sano. Muy romántico. De hecho, no lo olvidemos, la película se estrenará en San Valentín.

    Ana Steele pasa los tres tomos revolviéndose contra ese control: se empeña en mantener su piso, mantener su dieta, mantener su trabajo, rechazar determinadas prácticas. Una rebelde. Y eso es precisamente lo que enciende el ansia del personaje masculino: Ana siempre es divertida porque siempre tiene que volver a seducirla, volver a domesticarla. Por supuesto, la trama se ocupa de ir demostrando, punto a punto, acción a acción, que Ana se equivoca. Esa mujer-niña que es la protagonista tiene que enfrentarse al acoso sexual porque ha cometido la imprudencia de seguir trabajando cuando no lo necesita, cuando su pareja puede mantenerla. Se niega a determinadas prácticas porque no sabe que se va a ir acostumbrando al dolor y la humillación hasta que le parezcan agradables, pobre, ella tan poco conectada con su cuerpo. Se empeña en vivir a su manera porque no sabe lo bien que le va a ir todo cuando obedezca: lo guapa que estará, lo cuidada que estará, lo feliz que será a costa de todo lo que la querrá y protegerá Christian Grey.

    Esto es maltrato. Si no puedes trabajar, si no puedes ver a tus amigos, si tu pareja decide qué te pones, qué comes, cuándo haces ejercicio, cuándo y cómo tenéis sexo, entonces es maltrato.

    Pero hay tres cosas que ocultan el maltrato que vertebra esta relación. La primera, el BDSM, que es la más evidente. Toda una subcultura desde el punto de vista de las personas que no lo practican y que la imaginan de una forma aberrante. Ese cuarto del placer de Grey que en nuestra mitología popular es una puerta al infierno. Es esa clásica posición de que en el momento en que una mujer (particularmente una mujer) acepta según qué tipo de prácticas sexuales, lo que venga detrás es consecuencia de la depravación. Es el mismo tipo de lógicas que subyacen bajo la culpabilización de la víctima de una violación: si andas sola, si vives sola, si caminas por la calle de noche, te expones. Si te dejas atar en un acto sexual, entonces es normal que tu pareja no te deje salir.

    La segunda, el cuento de hadas. Christian Grey no es un hombre cualquiera. Es un millonario de 27 años. Es guapo, es rico, es culto (las referencias a la música clásica, por ejemplo). Anastasia Steele es una chica torpe, que se siente poco agraciada, que viste mal, que tartamudea en público. Grey se convierte al mismo tiempo en el príncipe y en el hada madrina: la transforma en alguien mejor, en alguien digno de ese amor, de esa riqueza, de las citas en helicóptero y los yates como regalo de cumpleaños. Mejora, económicamente, el estilo de vida de Ana, colocándola en el estatus de mujer objeto de otras tantas princesas de cuento cuya historia se acaba tan pronto llega el beso del príncipe.

    Y la última, y probablemente la más importante, es la empatía con Grey. La compasión que despierta la historia personal de Christian Grey como niño. Los abusos recibidos que justifican los abusos ejercidos sobre otras personas. Esa naturaleza monstruosa e incontrolable. Como en la Bella y la Bestia, Grey no puede evitar herir a Anastasia; pero, a cambio, puede compensarla haciéndole regalos: una biblioteca, un incunable; el paralelismo es tan directo que no da mucho juego a la interpretación. En cambio, Bella y Anastasia no agreden, huyen: lo que, a su vez, despierta la ira de sus respectivas bestias. La forma de enfrentarse a la agresión y los abusos es, en el caso de la mujer, la conversión. El sacrificio, la tolerancia, para, poco a poco, ir educando al maltratador, redimirlo. El amor se convierte así en un proyecto permanente, en el arma blanda de la mujer enamorada: te querré y te curarás.

    Y este posicionamiento es precisamente el que justifica todo tipo de relaciones tóxicas, ya lleguen al maltrato o no. El creer que el amor de una es omnipotente y sanador. Un tema que sin duda da mucho más juego que un simple cierre de post...

  4. Son muchas las razones por las cuales no podemos considerar como buena literatura a la bastante popular saga '50 Sombras' de E.L. James. Son tantas que finalmente, con un grupo de personas que compartimos estas ideas decidimos crear este blog.

    De estas razones, nos centraremos en 5 por el momento (las que iremos profundizando en otras entradas más adelante).


    • Redacción: Si me disculpan la expresión, lo primero que puedo decir de esta saga es que la autora la escribió con el culo. Porque es la única explicación para la mierda de redacción mostrada. El libro está redactado peor que si hubiese sido escrito por escolar de 15 años (de hecho, he leído escritos de niñas de 15 años que son lejos superiores a estas "novelas"), con un nivel de redundancia (es capaz de repetirte una única idea en 3, 4 o 5 párrafos de una misma página, diálogos incluidos) que raya en lo absurdo, y una escasez de vocabulario monumental (esta mujer definitivamente necesita un diccionario de sinónimos y antónimos). Y este no es un problema de la traducción, porque el libro peca del mismo problema en su versión original en inglés.

    • Fanfic: es lejos el PEOR fanfiction que he leído en mi vida. Para quien no sepa un Fanfiction es, literalmente, una "ficción hecha por fans". Historias creados por los fanáticos de libros, comics, películas, series de TV, etc. Hay muchas páginas en donde pueden encontrar estos fics, siendo las más populares Fanfiction,net y Archive of Our Own. En otra oportunidad abordaremos el tema de 50 Sombras como fanfic, pero por ahora simplemente diremos: hay fanfics escritos por escolares mejores en trama y redacción.

    • Diosa Interior: Si son fans de Naruto (o al menos han visto o leído un poco de este manga/animé), entenderán perfectamente cuando les diga que la "Diosa Interior" no es más que una pésima (y odiosa) copia de la Inner Sakura.


    • BDSM: Hay un punto muy importante en el BDSM que el libro trata de vendernos, pero que en toda actitud del protagonista termina negando: consentimiento. Una relación amo/sumisa se basa en la confianza y en el consentimiento, algo que Christian Grey se pasa por... donde quiere cuando quiere. Por no hablar de que en todos los libros lo que destaca es lo importante de que Anastasia cumpla con las expectativas de él, lo complazca a él, se preocupe de él... pero él nunca muestra verdadera preocupación por ella (o verdadero interés por hacer que ella disfrute tanto o más que él dentro de la relación o los escasos momentos que nos quieren vender como BDSM, pero que no son). También ahondaremos en este punto más adelante, pero si buscan de seguro encontrarán a más de un par de personas inmersos en el mundo BDSM que odian este libro por dar una imagen totalmente errada de este tema.

    • Abuso: el tema principal que nos llevó a crear este espacio y que iremos viendo poco a poco. Lo que E.L. James trata de vendernos como BDSM no es BDSM, es simple y llano ABUSO, glorificado como una relación romántica y perfecta. Grey es un acosador, controlador, obsesivo con rasgos psicopáticos que realmente se aprovecha de la inexperiencia sexual (y en relaciones románticas) de Anastasia para moldearla a su gusto. Cualquiera que sepa un poco del tema del abuso y relaciones abusivas puede darse cuenta de eso. Muchas personas trabajan con víctimas del abuso se han horrorizado al leer los libros y ver cómo, gracias a ellos, se está normalizando el abuso y las relaciones abusivas dentro del género femenino. Toda víctima de abuso que he visto o contactado, que ha leído el libro ha terminado casi arrojándolos al fuego, odiándolos por llevarles a revivir el horror de lo que vivieron en relaciones de las que, afortunadamente, lograron salir vivas y relativamente bien. No señores, "50 Sombras" no tiene nada de romance en sus páginas. Lo que estos libros muestran es un vívido ejemplo de cómo las personas abusivas logran el control total en la vida de sus parejas.

    Seguiremos ahondando en estos temas más adelante. Traduciremos también artículos y comentarios muy interesantes que hemos encontrado en varios sitios en internet. Así que, bienvenidos, y gracias por leer.