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  1. [Reseña] 50 Sombras de Grey

    martes, 17 de febrero de 2015

    Traducción del artículo Rosie Reviews: Fifty Shades of Grey.


    Rosie Waterland esperaba que toda la película sería un poco cursi y divertida. En cambio, salió del cine al borde de las lágrimas.

    Anoche entré al estreno de “Cincuenta Sombras de Grey” planeando salir con un montón de material ridículo y divertido que sería cómico reseñar. En vez de eso, salí del cine al borde de las lágrimas.

    De verdad lo lamento, chicos. Sé que ayer hablé mucho de como iba a escribir una reseña “totalmente hilarante”. Postée imágenes de la alfombra y twiteé en mayúsculas a la primera señal de pubis.

    Pero lo arruiné. Lo arruiné en grande. Fui a ver esta película pensando que serían dos horas de risas clase B sobre bondage, algo de lo que me podría reír. En realidad, fueron dos horas de un material sumamente perturbador sobre una relación abusiva que me dejó consternada.

    Y ahora me avergüenza haber bromeado sobre eso.



    No he leído ninguno de los libros de Cincuenta Sombras, así que anoche fui al cine a ciegas. Creo que ese fue mi problema. El fenómeno sólo ha estado en la periferia de las cosas que me importan. Honestamente pensé que la historia era sobre una mujer joven, sexualmente inexperta, que encuentra un hombre marginalmente mayor que ella con gran experiencia sexual y le enseña todo lo que necesita saber en tres libros repletos de escenas sexuales.

    Yo tenía entendido que el sexo versaba alrededor del sadomasoquismo, lo que con mi limitado conocimiento del tema, asumí que incluiría un poco de sogas y nalgadas y... no sé, ¿vendas?

    Pensé que los libros eran sobre sexo pícaro, ligeramente morboso. Sexo que mezclaba placer con un poquito de dolor, algo que hace a las amas de casa alrededor del mundo leer las novelas con una mano libre. Y estoy de acuerdo con que las mujeres se den placer a si mismas. Así que fuera de estar contenta por algunas mujeres sexualmente reprimidas logrando descargarse, no lo pensé mucho.

    Escuché los rumores sobre grupos opuestos a la violencia doméstica que pretendía boicotear la película, pero con mi limitado entendimiento de la historia, asumí que sería porque involucraba una mujer siendo físicamente lastimada por un hombre durante el coito. Y mi opinión era, bueno, si son dos adultos que actúan bajo consenso y ser atados y nalgueados es lo suyo, entonces, ¿cuál es el problema?

    Pero yo no sabía que Cincuenta Sombras de Grey no es sólo sobre sexo. También se trata de una perturbadora y manipuladora relación abusiva.

    Así que cuando promediaba la hora y media durante la proyección de anoche, tuve una horrorizada reacción tardía. De pronto entendí que miraba un film que glorifica el abuso doméstico.

    La relación entre Christian Grey y Anastasia Steele es una de las más jodidas que jamás haya visto retratadas en la pantalla grande.

    Y déjenme ser clara para las mujeres que defienden estos libros porque les dieron un despertar sexual: cuando digo abuso doméstico, no me refiero al sexo.

    De hecho, considero al sexo lo menos ofensivo de la película. El “Cuarto de juegos” de Christian fue todo lo que yo esperaba, desde el punto de vista de la comedia. Parecía como la casa que te imaginás por domicilio del 'gimp' de Pulp Fiction. Grey ató a Anastasia y ambos hicieron muchas cosas sexys con látigos y plumas y el placer de ella parecía tan importante como el de él, lo que es una bocanada de aire fresco en un blockbuster.

    Pero saquemos el sexo de la ecuación por un minuto. Porque yo estaba sentada en ese cine anoche y terminé sorprendida por lo que vi. Y por lo que millones de mujeres han aceptado como un tipo de relación al cual aspirar.

    Christian conoce a Anna. De inmediato se obsesiona con ella. Deduce donde trabaja y se presenta sin avisar. Rastrea su teléfono una noche y la confronta en la calle. Incluso se mete en su casa y la shockea al entrar a su dormitorio mientras está sola.



    Cuando comienzan a salir, él se pone de inmediato en una posición de absoluto control. Juega con sus emocionas y la confunde haciendo cosas tiernas, como besarla, y luego la aleja. Se niega a compartir la cama con ella hasta después de haber dormido juntos. En pocos días, ella ya llora por sus maltratos. Anastasia se descubre si misma mirando con anhelo a las parejas que se ven felices y afectuosas.

    Él le compra una computadora para poder contactarla cuando él quiera. Él vende su auto y le da uno que le parece apropiado, todo sin preguntarle. Le dice que ella no puede decirle a nadie sobre lo que hay entre ellos, de otro modo, todo termina. Es decir, la aísla de sus amigos y familiares.

    Él le dice que debe vestir la ropa que él decide. Tiene que ir al médico que él decide y usar el tipo de anticonceptivo que él decide. Debe comer lo que él decide. No tiene permitido beber en exceso. Le dice que es su trabajo complacerlo y que si no lo mantiene contento siguiendo estas específicas instrucciones, todo termina.

    Grey se pone furioso cuando descubre que Anastasia planea un viaje a casa de su madre, en otro estado, sin preguntarle. La tira sobre sus hombros y grita “ERES MÍA. TODA MÍA. ¿ENTIENDES?”



    Para este punto, Christian tiene absoluto control sobre Anna. Él decide cuando se ven, cuan cariñosos son entre ellos y con quién puede hablar Ana. Sus amigos y familiares pueden afirmar que ella no es feliz.

    Pero, sobre todo, Anna está confundida. Cada vez que ella trata de acercarse a Christian no sabe si él va a ser receptivo o distante. Él es inconsistente y, desesperada por aferrarse a los pocos momentos en que él la trata bien, esa inconsistencia mantiene a Ana en una postura de sumisión. Ella pareciera creer que si se queda, si sigue intentando, encontrará el modo de hacerlo feliz y, finalmente, él dejará de maltratarla.

    Ana está atrapada en medio de una relación emocionalmente abusiva.

    Ahora, tomen todo lo antes descrito y agreguen un poco de sado. Entonces, tomen todas las condiciones que Christian impuso a Ana y véanlas en el contexto de un contrato oficial sado que él le hizo firmar.

    Así es como la película maneja el abuso doméstico. Es abuso emocional disfrazo como sexo pícaro bajo contrato. Es violencia de género disfrazada de fantasía sexy.

    Y es una jugada sutil, genial. Poniendo este tipo de relación abusiva en el contexto de un billonario sexy que necesita ser amado, hace ridículamente fácil convencer a las audiencias del mundo de cuan aceptable es este tipo de comportamiento. No es un pobre borracho lisiado, pegándole a su mujer por no lavar los platos. Christian tiene clase. Es rico. Educado. No es lo que la mayor parte de las mujeres imaginan como un abusador y su forma de abusar no es inmediatamente reconocida por las mujeres.

    Sin mencionar que la combinación de abuso emocional y sado significa que cualquiera que encuentre perturbador el mensaje de la película será tratado de mojigato o acusado de no entender qué implica el BDSM. Los poco definidos límites en esta película implican que cualquier tipo de discusión sobre abuso puede ser rebatida por aquellos determinados a ser obtusos porque les gustan las vendas sexys.

    Pero no hay duda, en mi mente, que la película que vi anoche fue perturbadora, una clara descripción de una relación abusiva y controladora. Esto es violencia de género. No me importa cuantas mujeres hayan aprendido a disfrutar del sexo a causa de Cincuenta Sombras de Grey. ESTO ES VIOLENCIA DE GÉNERO.

    Yo estaba un poco aliviada al terminar la película con Ana decidiendo que sus límites habían sido cruzados. Deja a Christian y es claro que no quiere que la siga. Entonces descubro que vuelve con él y pasan los dos libros que quedan en la misma situación. Con ella aferrándose a sus buenos momentos, esperando que antes o después lo bueno sea cuantitavimente mayor a lo malo. Esperando algún día descubrir como hacerlo feliz, así deja de maltratarla. Esperando que si sigue... sólo... intentando...

    Esto es violencia de género vendido como entretenimiento para San Valentín. Por eso es que casi lloré. Y por es que no puedo escribir una reseña divertida.

    Me avergüenza haber pensado que podría




  2. Seguimos con la traducción de Fifty Abusive Moments in Fifty Shades of Grey, un artículo escrito por una sobreviviente de Violencia Doméstica, que nos muestra el libro es una verdadera apología al abuso y violencia en las relaciones sentimentales.

    Cincuenta Momentos Abusivos en '50 Sombras de Grey' - Parte IV



    1.      ¿Extrañaban la manipulación? ¡PORQUE ESTÁ DE VUELTA! En el capítulo 21, Ana ha decidido que definitvamente se quedará con su madre por unos días. Pero primero, ella y Christian tienen sexo en su escritorio. Después de eso, Christian le susurra cosas tiernas y le dice cómo ella "lo seduce", para luego preguntarle si de verdad tiene que ir a ver a su madre. Ana responde que si, que le gustaría un poco de espacio para poder pensar. ¿Y qué hace Christian en respuesta? “abruptamente se retira, haciendo que me contraiga de dolor”. Así es, señoritas. Él logra que esté adolorida “allí abajo” y luego se pone todo resentido y callado con ella. Porque eso es amor, ¿no es cierto? Quiero decir, ese tipo de comportamiento no es en absoluto un intento de manipulación para que permanezca con él, usando la negación del afecto hasta que ella cambie de opinión… ¡¿Verdad?!  Eso tiene el efecto deseado, obviamente, porque cuando Ana va a ducharse poco después, empieza a preguntarse si ha hecho algo malo para hacer que Christian sufra ese cambio de humor. Noticia de última hora: Ana, no hiciste nada malo. Sólo estás en una relación abusiva.

    El té no abusará de ti. Sr. Grey si lo hará.

    2.      ¿Más amenazas, alguien? Si estoy empezando a sonar poco seria en este punto es porque es la única cosa que me detiene de pincharme los ojos con agujas y gritar “¿POR QUÉ? ¡ESTE HOMBRE ES DESPRECIABLE! ¡¿POR QUÉ A LAS MUJERES LES GUSTA?!”. Como dice mi padre: “El humor negro; es como lidiamos con la Fuerza”. Siendo sincera, soy miembro del Ejército Anti Cincuenta Sombras y maldita sea, voy a pasar a través de este blog aún si mi humor tiene que ser más negro que el delineador de un gótico. De cualquier modo, estamos en el capítulo 22 y Ana se marcha para ver a su madre en Georgia. Christian cambia su pasaje a primera clase, lo cual es un gesto lindo, excepto por el hecho de que ella no recuerda haberle dado la información de su vuelo. ¿Es éste es otro caso de acoso? Ella le envía un mensaje desde el aeropuerto para agradecerle el cambio, ya que eso le ha permitido tener un mensaje de un “joven muy agradable”. Christian, siendo un ogro posesivo, responde: “Sé lo que estás intentando hacer – y confía en mí – has tenido éxito. La próxima vez estarás  en una bodega de carga, amarrada y amordazada en un contenedor. Créeme cuando digo que mandarte en ese estado me dará más satisfacción que mejorar tu boleto”. ¿Y Ana? No es capaz de saber si es está bromeando o no, porque lo cree capaz de cumplir esa amenaza. ¡Absolutamente romántico! 

    3.      Mira quién acosa. Siguiendo la broma de Christian (¿lo era?), Ana le envía un mensaje para decirle que no lo ha encontrado divertido y que decirle cosas como esa la asustan. Ella le recuerda, además, que la razón por la que ha ido a Georgia es porque le es difícil pensar con claridad cuando está con él y necesita más espacio. Es aquí en donde una buena pareja diría “Ok. Le daré unos cuantos días de espacio y cuando ella vuelva, retomaremos en donde nos quedamos sin terminar”. Pero no, Christian es un pedazo de mierda abusivo, posesivo y acosador. Así que en lugar de eso, le envía un correo diciéndole que estaba bromeando sobre ponerla en un contenedor y sutilmente empieza a manipularla para que piense que cualquier problema que puedan tener en su relación yendo cuesta abajo es a causa de su incapacidad (de ella) para comunicarse de la forma apropiada. Él finaliza su mensaje prometiendo que se mantendrá lejos de ella mientras visita a su madre, lo cual no debería ser difícil, ya que está cerca de tres mil kilómetros de distancia. Pero es Christian de quien estamos hablando… así que desde luego, antes de que siquiera ella se haya marchado por 48 horas (puede que ni siquiera 24, no puedo recordarlo), Christian se aparece sin aviso en el bar donde Ana está bebiendo junto a su madre. Y él sabe donde su madre vive y cuál es su nombre completo, sin que Ana siquiera le haya facilitado esa información. Porque es un acosador obsesivo y trastornado. Y se supone que nos parezca hermoso y dulce y apasionado el que la haya seguido miles de kilómetros cuando ella explícitamente le ha pedido espacio, porque así es cómo E.L. James hace que Ana reaccione una vez que se repone del impacto. Pero recuerda: Ana pidió espacio. Christian una vez más pone sus necesidades por encima de las de ella. Acosó  a su familia. Esto no es sexy ni romántico. Es controlador y peligroso y viéndolo escrito como algo romántico me hace enfermar en término físico. Oh, ¿Y la mejor parte? Ana se preocupa de que ÉL esté merodeando por ahí porque está enojado con ELLA. No ha hecho nada que justifique un viaje de miles de kilómetros para gritarle, pero su primera reacción es creer que ella ha hecho algo malo. Y eso es gracias a toda la manipulación pasada. Nuevamente, conozco todo eso por experiencia.

    4.       De vuelta al juego “una regla para mí, otra para ti…” Anastasia le cuenta a Christian que no es feliz, porque apenas ella tomó el avión, Christian fue a cenar con su ex, “La señora Robinson”. Ana le explica que ve a la señora Robinson como una pederasta, lo cual es correcto, tomando en cuenta que sedujo a Christian en una relación sumisa y sexual cuando éste no tenía edad de consentimiento. Christian está irritado con Ana por tener un problema con eso y se rehúsa a discutirlo más allá. Comparen esta conducta  con la forma en que reacciona al descubrir que Ana fue por un trago con José (amenazó con golpearla por ello). Una regla para Christian, otra para Ana. Esta relación es enteramente desigual. Esta relación es abusiva.

    ¡Mira! Una bolsa para el mareo de '50 Sombras'! Porque sí; el abuso convertido en "amor" me da ganas de vomitar.

    5.       El mantra del abusador… una vez que Pavoroso McAcosador y Ana están de vuelta en el hotel, Christian empieza a abrirse un poco más sobre su niñez abusiba. Y otra vez, es usada no sólo cómo una explicación de por qué disfruta del BDSM (lo cual es un insulto a  mucha gente que gusta de ese estilo de vida sin tener que sentirse arrastrado a ello por algo terrible de su pasado) sino para que Ana no cuestione su actuar, sino que lo acepte silenciosamente, porque él no puede evitarlo. TON.TE.RÍAS.  Ya que el hace este numerito de “este es el motivo por el que estoy tan jodido” (y tras haber tenido una pareja abusiva que contaba la misma estupidez, puedo decirles que si alguien intenta siquiera manipularlos de esa forma, SALGAN CORRIENDO), Ana decide abrirse a él sobre sus sentimientos tomando en cuenta su “acuerdo”. Ella le dice que no puede ser alguien que no es y que no quiere ser su sumisa. Christian se ríe de ella y luego comenta de forma casual sobre su relación BDSM continuando como algo normal – incluso reconociendo que ella no es una buena sumisa – porque, maldición, Christian quiere toda esta tontería del BDSM, ¡¿a quién diablos le importa si Ana lo desea o no, eh?! ¿Real significado de sus palabras? “Siempre que sigas las reglas… podemos quizá hallar un camino a seguir”. Básicamente "escucho lo que estás diciendo, pero no. Esta relación está bajo mis condiciones”. También se le conoce como “El Mantra del Abusador”. Este tipo es un imbécil. De hecho, en el capítulo siguiente, cuando Ana se inclina por una relación menos sumisa, le dice “Te quiero sumisa en mi cuarto de juegos. Te castigaré si te apartas de las reglas.” Incluso después, en el último capítulo del primer libro, Christian llega tan lejos como para decirle a Ana que espera que siga sus reglas “todo el tiempo”. Negociación Estilo Christian Grey. Estoy lista para renunciar furiosamente a esta vida.

    6.       Ataque físico real. En el capítulo final del primer libro, Ana hace lo que ella ha estado evitando a lo largo de toda la novela; le dice a Christian de que no está verdaderamente dispuesta a ser castigada. Christian, como a todos los cabrones abusivos, le responde manipulándola y recordándole que ella le dijo en su sueño que jamás lo abandonaría. Ana entonces se siente obligada a quedarse con él y le pide que le demuestre cuán dolorosas se pueden poner las cosas. Él procede a golpearla – duramente – con un cinturón, seis veces. Ana se queda sin palabras por el dolor y no usa la palabra de seguridad. Ella cuenta los golpes y su voz es descrita como “un sollozo estrangulado”, por lo que creo que está bastante bien para nosotros asumir que suena trastornada. Christian no para preguntar si ella está bien, como un amo real, sabiendo que ésta es la primera vez que ella ha experimentado dolor real en una sesión. En lugar de eso, sigue golpeándola mientras Ana llora. Después Ana se marcha. Y si el libro hubiera concluido de esa forma o incluso detallando su recuperación de la relación abusiva, no tendría un problema tan grande con todo esto. Pero no. Nos trasladamos directo al segundo libro…

    7.       Aún acosando, aún no respetando el espacio personal de Ana… Ana se alejó de Christian al final del primer libro, ¿sí? Le dijo que nunca podrá darle lo que necesita y tampoco él puede ser lo que ella está buscando, ¿cierto? Así que Christian hace lo que lo que cualquier acosador con respeto por sí mismo hace y le envía rosas y una carta en su primer día de trabajo; luego empieza a enviarle correos y preguntándole si le gustaría dar una vuelta por la exhibición fotográfica de José. ¡Ah, qué dulce! Pero no, no realmente, porque a) él sólo quiere ir para poder ser posesivo y aterrador y asegurarse muy bien de que José no mire a Ana de la forma equivocada y b) quiere verla para así utilizar su terrible tristeza por perderla para manipularla y que vuelva con él. Pero hey, porque E.L. James nos dice que eso es romántico, DEBE SERLO.

    Ah, mi amado "GRAN NO". Te extrañaba.

    8.       Posesión otra vez – porque nunca pasa de moda. Christian asiste a la exhibición fotográfica con Ana y ve siete retratos grandes de ella colgando en el muro de la galería. Procede a comprarlos todos porque “no quiero que ningún extraño te coma con los ojos en la privacidad de su propia casa”. Ella te dejó, hijo de puta. Ella no te pertenece – jamás te perteneció, para ser justos – así que no depende de ti quién se la come con los ojos. Pero por supuesto, Christian aún cree que es dueño de Ana.

    9.      Estás sacándome de quicio, hombre… Ok, ¿abusadores?  Les gusta torcer las cosas de modo que nunca seas quien esté equivocado. Segundos después de la aterradora posesividad que vimos más arriba, vemos a Christian diciendo cosas bonitas de cuan relajada se veía en las fotos. Ana le dice que estaría más relajada a su alrededor si no insistiera en intimidarla tanto. Él le responde que tiene que aprender a comunicarse más. Tal como ven, Ana intenta ser abierta sobre cómo él la hace sentir y él está derrumbándola porque no puede aceptar ningún tipo de crítica. Jamás. Imbécil.


    10. Oh, esperen. ¿No acabamos con la espeluznante posesividad? Siendo un maldito controlador, Christian opta por insistirle a Ana que abandone la exhibición fotográfica y ella acepta porque él ha pasado un libro entero manipulándola en aceptar lo que él dice. Ella se despide de José y él le da un abrazo bien apretado. Esto cela tanto a Christian que una vez que están apartados de la galería, la acorrala en un callejón oscuro y la besa, diciéndole “Tú. Eres. Mía”. No, no lo es. En ese momento, ustedes están separados. No tienes derecho alguno de estar sujetándola en callejones, o en cualquier otro lugar para el caso.

    Leer más:


    Cincuenta Momentos Abusivos en '50 Sombras de Grey' - Parte II

  3. Cardiff Women's Aid es un centro de ayuda para víctimas de violencia doméstica ubicado en Cardiff, Reino Unido. Con el estreno de '50 Sombras' en los cines del mundo, han hecho eco de las campañas internacionales de '50 Shades is Abuse' (50 Sombras es Abuso) con estos impactantes afiches que usan citas reales de los libros.







  4. Seguimos con la traducción de Fifty Abusive Moments in Fifty Shades of Grey, un artículo escrito por una sobreviviente de Violencia Doméstica, que nos muestra que el libro es una verdadera apología al abuso y violencia en las relaciones sentimentales.

    Cincuenta Momentos Abusivos en '50 Sombras de Grey' - Parte III



    1.      ¿Quieres espacio? Bueno, no puedes tenerloUstedes saben cómo es, ¿cierto chicos? Un tipo sexy te quita la virginidad y te dice que quiere entrenarte para ser su pareja en el BDSM y para que te sometas a él en abosulamente todo. Es como para rascarse la cabeza, ¿o no? Así que en el capítulo 13, Ana le dice a Christian que ella necesita espacio para pensar todo en profundidad. Ella está en un estado emocional extremo al abandonar la cena en la que estaban. Y llega a casa para descubrir que Christian respeta su deseo de un tiempo para pensar… Soooolo bromeaba! Ella llega a casa y se encuentra con un correo de él, en donde aplica aún más presión para que firme el maldito contrato. Porque, hey ¡¿a quién le puede importar su maldito estado emocional, mientras el pueda conseguir lo que desea?!

    2.      Nada en la vida de ella es más importante como los deseos de ÉLChristian, siendo el ser humano más famoso e importante de TODO el planeta, está presente en la graduación universitaria de Ana, para dar un discurso a los estudiantes. Una vez que todo el proceso se da por terminado, agarra a Ana por el codo y la lleva a la fuerza a un baño de hombres, el cual cierra con llave para empezar el cuestionarle por qué [Ana] no le devuelve los correos y mensajes. A él ni siquiera se le ocurre que Ana pudiera tener otras cosas en la cabeza, mucho menos piensa en lo inapropiado que es agarrarla y encerrarse con ella en un ciarto con el único propósito de manipularla otro poco más. Claro que no. A Christian sólo le preocupa una cosa: que sus necesidades sean satisfechas. ¿Recuerdan ese espacio que Ana le pidió? En vez de dárselo, Christian la somente a presión. Qué lindo.

    ... cualquiera que piense que Christian es el hombre perfecto. Wohooo!


    3.      Consentimiento obligado. En el capítulo 16 vemos a Ana y a Christian – ahora en una relación BDSM supuestamente consensuada – discutiendo sus límites. Ana le pregunta si la emborrachó a propósito para que así se mostrara de acuerdo con lo que él deseaba, y él admite abiertamente haberlo hecho, dándole como excusa patética el necesitar que ella se "comunique de manera más honesta" lo lo que, aparentemente, solo lo puede hacer  cuando está ebria. Esto es ridículo con la mitad de sus neuronas funcinando sabe que manipular a una persona borracha para que haga lo que deseas, ellos realmente no están dando su consentimiento, porque son incapaces de pensar y actuar claramente en este estado.

    4.      Manipulación emocionalSí, más de esto! En el mismo capítulo, Christian comienza a hablar de su torturada infancia. Esto spodría ser triste y conmovedor, si no fuera por el hecho de que Christian culpa a su pasado abusivo por su comportamiento abusivoactual. Nunca hay una excusa para el abuso – siempre es una opción – y usar su infancia de esta manera no es más que una herramienta para asegurarse de que Ana sienta pena por él y no cuestione su conducta. Nuevamente, esto es algo que mi ex hizo conmigo, lo que fue un gran desencadenante [de emociones] cuando leí la historia.

    5.      De vuelta con toda la cantaleta de “no me importan tus sentimientos, sólo los míos”. Una vez que Ana ha pasado por la experiencia de ser azotada, descubre que tiene sentimientos encontrados sobre el tema. Le envía un correo a Christian y le dice que le impactó el sentirse excitada por eso, y que mientras la golpeaba, se sintió abusada. ABUSADA. Esta es una palabra bastante importante para usar y un DOM preocupado se percataría de inmediato que o su pareja no está realmente lista para el BDSM, o que debe ir más despacio para que la situación sea más confortable [para su pareja]. Pero no. Christian responde: “Si así es como te sientes, ¿crees que podrías intentar abrazar estos sentimientos? ¿Lidiar con ellos por mí? Eso es lo que una sumisa haría”. O en otras palabras, “hey Ana, lamento que sientas que abusé de ti,es que aceptarlo, porque otras chicas lo hicieron, ¿cuál es tu problema?". Pedazo de mierda manipuladora y egocéntrica.

    Y sin embargo, arruinó la torta, justo como lo arruina todo. 

    6.      Usa las amenazas para mantener a Ana bajo su control. ¿Recuerdan cómo Ana recién le dijo a Christian que se sintió abusada cuando la azotó? ¿Y recuerdan cómo él le dijo, básicamente, que lidiara con eso en vez de cuidarla como un DOM real haría? Bueno, Ana le promete que intentará lidiar con el tema, y le asegura que, si hubiese querido salir de la relación, hubiese huído a Alaska. Christian le responde: “Que conste que te quedaste a mi lado, sabiendo lo que iba a hacer. No me pediste en ningún momento que parara – no usaste la palabra de seguridad tampoco. Eres una adulta – puedes elegir. Honestamente, espero que la próxima vez mi palma esté vibrando con dolor. Obviamente no estás escuchando la parte correcta de tu cuerpo. Alaska es bastante helado y no tiene lugares donde huir. Yo te encontraría.  Puedo rastrear tu teléfono, ¿lo recuerdas?”. ¿Traducimos eso, desde un “ridículo, con la intención de ser un discurso sexy” a un “significado-en-la-vida-real”. Lo que dice esencialmente es: “No detuviste la escena, lo que significa que no me haré responsable por tus sentimientos. Tienes opciones – siempre que te las permita. No me importa que me hayas dicho que te sientes abusada porque no puedo esperar para golpearte otra vez, independiente si deseas que lo haga o no. Te acosaré donde sea que estés porque tengo la tecnología para hacerlo”. ¿Ven cómo, cuándo se traduce desde la versión romantizada de E.L. James a lo que él dice en realidad, el abuso es mucho más fácil de ver? Christian no es un buen DOM. Christian ni siquiera es un buen ser humano.

    7.      Espera que Ana esté a su entera disposición constantemente. Mientras que Ana va por su vida sin Christian ella de pronto se acuerda había prometido llamarlo pero se le había olvidado. Cuando mira su teléfono encuentra un mensaje de voz, en el cual Christian le insiste en que “necesitas aprender a manejar mis expectativas. No soy un hombre paciente”. No “hey preciosa, estoy un poco preocupado porque no has llamado; ¿estás bien?”. Oh no. Christian sólo está molesto porque Ana no lo ha convertido en su prioridad número uno en todo momento. Ana piensa: “¿Alguna vez me dejará en paz? Me está asfixiando”. Sí, lo hace. Y adivinen qué, fans de "50 sombras". Eso es abuso.

    8.      Otra referencia a querer lastimarla en serio. En el capítulo 18, Christian y Ana están discutiendo su deseo de azotarla nuevamente. Cuando Ana le pregunta si va a golpearla otra vez, él contesta: “Sí pero no será para lastimarte. No quiero castigarte ahora mismo. Si te hubieras topado conmigo ayer en la tarde, pues hubiera sido una historia diferente…”. Entonces, básicamente, si él la hubiese ido a ver cuando ella olvidó llamarlo, la hubiese golpeado con el único propósito de lastimarna, en vez de como una parte de una sexy, consensuada escena BDSM. Eso se llama abuso físico, señores. Y está tan lejos de ser sexy que ya no sé qué decirles.

    Mas o menos a esta distancia de ser sexy. Quizás aún más.


    9.      Intenta controlar su vida – sí. Todavía lo hace. Ana y Christian van a ver a sus padres, poco después de que él confiesa que le hubiera gustado hacerle daño, si la hubiese visto después de que cometiera el horrendo crimen de olvidar llamarle. Mientras se dirigen al lugar, Ana le avisa que piensa visitar a su madre. Christian sugiere que ella debería recordar su “acuerdo”, pero cuando Ana le recuerda que jamás firmó el contrato, acordando ser una sumisa  en todo momento, él nuevamente reacciona agarrándola del codo y diciéndole que “esta conversación no se ha terminado”. Y para añadir más insulto a la herida, él es descrito como susurrando la frase de forma "amenazadora". Noticia de último momento, Christian: Es decisión de ella si ve a su madre. No tienes ningún control sobre si ella quiere o no visitar a sus parientes. Eres un completo psicópata total y eso es tan sexy como las ladillas. Un poco más tarde, durante la cena con los padres de Christian, la amiga de Ana – Kate – le pregunta a ella cómo estaba José cuando salieron a beber. Ana no le había dicho a Christian que fue con José, porque mantener cosas en secreto porque te asusta cómo va reaccionar tu pareja es SUPER SANO y Christian reacciona a esta noticia susurrando en un tono "suave y mortal” que “su palma realmente le molesta”. ¿Descripción simple? Quiere pegarle para lastimarla. Porque ella salió con un amigo. ESTE HOMBRE NO ES UN HÉROE ROMÁNTICO. ESTE ES UN MATÓN ASQUEROSO Y ABUSIVO. ¿POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ? ¡¡¡¡ ¿POR QUÉ, POR EL AMOR DE MATT SMITH, LA GENTE ENLOQUECE POR ESTE IMBÉCIL?!!!! Yyyyyy respira.

    10.      Más amenazas, combinado con el total conocimiento del hecho de que a él no le importan las necesidades sexuales de ella. Christian decide que Ana necesita ser castigada. Está enojado porque ella desea a ver a su madre. Está enojado porque salió con un amigo. Y para rematarla, está enojado porque rechazó sus intentos de masturbarla en la mesa mientras cenaban con sus padres. Frente de todos. Así que la arrastra a la casa del muelle, y aunque parece que Ana está dispuesta a acostarse con él, rápidamente le suplica que no la golpee (la palabra “suplicar" es usada realmente). Su respuesta busca garantizar el que Ana sepa que el sexo que van a tener sólo es para que él obtenga placer: “Esto es por mí, no por ti, ¿lo entiendes? No te atrevas a acabar te golpearé… no te toques. Quiero que estés frustrada. Eso es lo que haces conmigo al no hablarme; negándome lo que es mío”. 1- Dentro de lo que sé, la negación del orgasmo es algo real en el BDSM extremo pero es algo que – y admito que hablo con nula experiencia en BDSM – supuestamente eleva el disfrute de la mujer, porque cuando finalmente alcanza el orgasmo es como ¡WOW! El punto es que es algo que solo debería ser parte de un acuerdo consensual, donde la pareja sepa qué sucede, porque 2- la negación del orgasmo en un sentido no consensuado (y Ana ciertamente no ha consentido negársele el orgasmo y Christian no lo está haciendo para despertar su la excitación. Lo está haciendo para castigarla) es una forma de abuso sexual. De nuevo, es aquí en donde este libro se pone personal para mí me dan ganas de tirarlo en un río muy profundo, para luego pescarlo, secarlo y prenderle fuego.



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  5. Seguimos con la traducción de Fifty Abusive Moments in Fifty Shades of Grey, un artículo escrito por una sobreviviente de Violencia Doméstica, que nos muestra el libro es una verdadera apología al abuso y violencia en las relaciones sentimentales.

    Cincuenta Momentos Abusivos en '50 Sombras de Grey' - Parte II


    1.      No tiene consideración por su bienestar emocional o físico cuando toma su virginidad. Anastasia Steele es una virgen. Incluso va tan lejos como para decirle a Christian que jamás se ha dado placer a sí misma. O simplemente dicho, es no tiene absoluta experiencia en el sexo y está claramente nerviosa. Entonces ¿cómo nuestro "héroe" liberará a Ana de su odiosa virginidad? Le dice “Voy a cogerte ahora, señorita Steele… duro”. Y desgarra su virginidad, haciéndola gritar. Luego le dice que quiere que esté “adolorida”. Incluso si te gusta el sexo duro, cuando tomas la virginidad de una chica, de seguro que tienes un poco de consideración por el hecho de que su primera vez pueda ser dolorosa. Pero no, no Christian “soy-un-cabrón” Grey. Sólo se preocupa por sus propias necesidades sexuales. ¿A quién le importan las de ella, eh?

    2.      Tendencias aterradoras y posesivas. Una vez que el sexo ha ocurrido, Christian no hace esfuerzo alguno para esconder su naturaleza posesiva. Durante su segundo encuentro sexual de la tarde, le dice a Ana: “Cada vez que te muevas mañana, quiero que recuerdes que he estado aquí. Sólo yo. tú eres mía.” Um, ¿Christian? Ella se pertenece a sí misma. Y tú eres un imbécil.



    3.      Posesión (otra vez). En el capítulo 10, momentos después de conocer a la madre de Christian, Ana recibe una llamada telefónica de su amigo José. Tengan en mente que Ana no tiene control en quién la llama en cualquier momento dado, aún cuando devuelva las llamadas. Christian está obviamente enojado porque ella le ha estado hablando a otro hombre. Este comportamiento es tan enfermizo que sé de doctores increíblemente hábiles que no serían capaces de salvarlo. Christian literalmente no tiene el derecho de enojarse porque ella le habla a otro ser humano que resulta tener pene.  Pero lo está. Porque él es un desperdicio de tinta de impresora. Cuando Ana le dice a Christian que quiere hacer una llamada telefónica, él asume automáticamente que es a José (en realidad, ella quiere llamar a Kate) y le dice: “No me gusta compartir, señorita Steele, recuerde eso”. Esto lleva a Ana a preguntarse “qué le sucedió al hombre generoso, relajado y sonriente que me estaba haciendo el amor hace media hora”. Bueno, Ana, él ya obtuvo lo que quería de ti y ahora está mostrando su verdadera cara. CORRE.

    4.      Control (otra vez). Créanlo o no, todavía estamos en el capítulo 10… Christian, habiendo estado de un humor malísimo con Ana desde la llamada telefónica con José, le dice que se apresure y firme su contrato de BDSM, para así “poder detener todo esto”. Cuando Ana le pregunta qué quiere decir, le explica que lo que desea detener es “tú, desafiándome”. ¿Desafiándolo? Al querer hablarle a su mejor amiga sobre sexo o por recibir una llamada telefónica que ella no pidió. Esto no es BDSM, es sobre querer un nivel enfermizo de control sobre cada aspecto de la vida de Ana. En la realidad, un hombre con ese grado de obsesión sobre el control no es una buena pareja y aún así, E.L. James desea que nos deleitemos con esto y fantaseemos con Christian como si fuera el obsequio de Dios para las mujeres. NO.

    5.      Una regla para él, otra para ella… en el capítulo 11, Ana lee el “contrato sexual” que Christian le dio. Un párrafo particularmente preocupante le informa que “el amo se reserva el derecho de dar permiso a la sumisa para marcharse de su servicio a cualquier momento y por cualquier razón. La sumisa puede solicitar su libertad en cualquier momento, solicitud que será otorgada a la discreción del amo…” por lo tanto, Grey puede decidir que puede deshacerse de Ana como un saco de patatas en cualquier momento que se le dé la gana, ¿Pero ella tiene que pedirle permiso para terminar su acuerdo? De nuevo, esta es una manera en que Christian mantiene todo el poder en la relación y le niega a ella todo el suyo. ¿Relaciones como ésa? No son sanas.



    6.      Manipulación (¿Qué? ¡¿Más de ella?!) ¿Recuerdan la última vez que vimos a Christian Grey? Estaba enfadado con Ana por tener la audacia de recibir una llamada telefónica que no sabía que recibiría. Estaba reteniendo el afecto y en general haciéndola sentir confundida y molesta. Consecuentemente, Ana ha estado pensando sobre no firmar el contrato sexual. En el capítulo 11, sin embargo, Christian le envía algunos correos coquetos y amistosos y ¡BAM! – Ana está toda emocionada y feliz nuevamente. Esta es la forma en la que los abusadores operan, señores. Te hacen sentir triste y/o confundida sobre lo que pudiste haber hecho para que se enojara contigo, luego cuando quieren algo de ti (como cuando Christian quiere que Ana firme el contrato), cambian los engranajes y se vuelven todo sonrisas, haciendo que la persona a la que están manipulando se sientan especiales y deseadas otra vez. Este alivio que fluye a través de las venas de la persona es lo suficiente para hacerlos olvidar el comportamiento desagradable que vino antes y todo el ciclo del abuso continúa. Yo era esa persona siendo manipulada. Y era este abuso emocional entre Christian y Ana lo que realmente tocó un nervio cuando leí los libros. ¿Glorificar la peor experiencia de mi vida? Ah E.L. James. Eres muy amable.

    7.      Sin respeto por los deseos de Ana. Por el capítulo 12, Ana tiene otra duda y ha decidido que no está segura si puede manejarse con una relación completa como la que Christian insiste en tener. Ella le envía un correo diciéndo que fue un gusto conocerle, y luego se ríe sobre el pequeño chiste que saca. ¿Él verá el lado divertido, cierto? Incorrecto. Christian se aparece horas más tarde en su apartamento, diciéndole que quiere que le responda a su correo en persona. No hay nada de tierno sobre su conversación. Ana está claramente intimidada por él y piensa “Si le digo que era una broma, no creo que se impresione”. Además, está buscando alrededor de su dormitorio un método para escapar. Si ésa no es una bandera roja, realmente no sé qué es. El hecho es que, si Christian tomó el correo en serio y pensó que Ana no estaba dispuesta a verlo de nuevo, debió haber respondido y preguntar por qué o simplemente quitársela de la cabeza y buscar a alguien más. ¿Aparecerse en su casa cuando ella lo está rechazando y él no está seguro si es una broma o no? Horrible. Y después en el capítulo acepta abiertamente que no pensaba que fuera una broma; merodea por allí porque estaba enojado y se acuesta con ella para persuadirla para que cambiara de opinión. Este sujeto es una mierda.

    8.      Violación. Christian se aparece sin ser invitado. Procede a intentar seducir a Ana, dado que eso es todo lo que hace. Ana le dice que no quiere tener relaciones y que prefiere conversar. “No’, protesto - apartándolo”. Pero este es Christian Grey. El cubo de escoria abusiva que sólo considera sus propios deseos. Así que, escuchando a la mujer por quien dice preocuparse dar un “no” muy claro en cuanto al sexo, él responde con estas palabras: “Si forcejeas, ataré tus pies también. Si haces un ruido, Anastasia, voy a amordazarte. Quédate callada. Probablemente Katherine esté oyendo afuera ahora mismo”. Entonces procede a tener sexo con ella, a pesar del intento de ella de apartarlo y decirle que “no”. No entiendo cómo la gente no percibe esto mínimo como un asalto sexual, pero aparentemente, dado a E.L. James escribe que Ana disfruta el sexo que Christian le forzó tener, tenemos que ignorar el hecho de que ella le pidió que se detuviera y él no lo hizo. Ni siquiera sé cómo alguien puede defender esa escena pero les prometo, que he tenido un puñado de fans de Cincuenta Sombras intentándolo.

    9.      Amenazas abiertas. El capítulo 13 muestra una cita con cena durante la cual Ana y Christian discuten los aspectos más finos del “contrato sexual”. Christian le dice que estarán comiendo en una sala de cena privada. Ana le dice que prefiere quedarse en público, en suelo neutral. Le pregunta a ella, “¿tú crees que eso va a detenerme?”. Básicamente, no sólo se rehúsa a escuchar la petición de Ana sino también está diciéndole que no estaría a salvo de sus avances donde quiera que estén. ¿¡Es este el tipo que la cultura pop nos quiere meter con cuchara y todo?! No gracias, no tengo tanta hambre realmente. 




    10. Usar el sexo como arma. Me parece que un montón de fans de Cincuenta Sombras les gustan estos libros porque se emocionan por un tipo que sabe exactamente lo que quiere sexualmente. Es una expresión estándar bastante común en la (literatura) erótica y puedo ver el atractivo. Pero Christian Grey usa el atractivo que Anastasia ve en él para manipularla e intimidarla en cada movimiento. Incluso ella misma lo reconoce: “No puedo lograrlo. Es su arma más potente, usada contra mí.” Cada vez que Ana cuestiona algo o se aproxima a decir que no a algo, Christian empieza a seducirla, usando palabras y acciones que están calculadas para hacerla ceder. Cuando Ana le dice que no quiere quedarse por la noche con él en el capítulo 13, él se vale de besos apasionados y palabras bien seleccionadas para intentar manipularla y hacer que cambie de opinión. Obtener consentimiento de esa forma es coerción en su máxima expresión, abuso directo y categórico de lo peor y es prueba de que Christian la ve, en las propias palabras de Ana, como “una vasija vacía, que es llenada a su capricho”. Eso no es sexy, señoritas. Por el amor de Dios; si un tipo sólo está interesado en convencerte hasta el cansancio que de que le digas que sí a todo lo que él quiera, sin la minúscula sombra de consideración por tu verdadero bienestar, es un cretino TOTAL. Evítalo. 


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